28 julio, 2026
En ese marco, la Cátedra Carlos Vial Espantoso de la Escuela de Administración UC junto a Diario Financiero desarrollaron su quinta encuesta anual de relaciones laborales en grandes empresas, poniendo foco en la implementación práctica de la IA y su impacto en los trabajadores y organizaciones. El informe se basa en una encuesta dirigida tanto a gerencias de personas como a gerencias sindicales.
Los resultados fueron presentados en un seminario por nuestra directora de estudios Carolina von Hausen y luego discutidos en un panel integrado por David Oddó, director del Trabajo; Patricia Herrera, dirigenta sindical de Codelco; José Luis Solórzano, gerente general de Coca-Cola Andina, empresa ganadora del Premio Carlos Vial Espantoso; y Marcos Singer, director del MBA UC y de la Cátedra.
Resultados: IA se toma la agenda
La IA y la automatización dejó de ser una tendencia y se instaló en el centro de la agenda empresarial. Entre las Gerencias de Personas, el desafío de la IA salta del sexto al primer lugar. Asimismo, la reconversión laboral gana fuerza como tema de negociación colectiva, triplicando sus menciones respecto al año anterior. No obstante, este protagonismo contrasta con un nivel de incorporación todavía incipiente: solo en un 10,4% de las organizaciones existe un nivel de implementación estratégica o extendida, frente a un 89,6% que aún no incorpora estas tecnologías, lo hace de manera parcial, o se encuentra en fase piloto, evidenciando una brecha entre la relevancia del tema y su madurez real de implementación.
“Esta brecha entre la centralidad del tema y su madurez real de implementación sitúa a las empresas chilenas en un momento clave: están a tiempo de decidir cómo escalar esta tecnología, con qué reglas, capacidades, y con qué participación de sus equipos” destaca Constanza Gardilcic, directora ejecutiva de la Cátedra Carlos Vial Espantoso.
Alerta: escaza participación del área de Gestión de Personas
Los datos muestran que la implementación de la IA y la automatización sigue siendo abordada principalmente como un desafío tecnológico, más que como un proceso de gestión de personas y del cambio. Su liderazgo recae en la Gerencia General y las áreas de Tecnología, mientras que menos del 4% identifica a Gestión de Personas como actor principal.
Para Constanza Gardilcic, esta baja participación es una señal de alerta, ya que la IA no solo transforma procesos, sino también el trabajo: modifica tareas, perfiles, formas de supervisión y criterios de decisión. “Las gerencias de Gestión de Personas deben involucrarse mucho más y conectar la innovación tecnológica con el talento, la capacitación, la reconversión y la cultura organizacional”.
El estudio también muestra una baja participación sindical en la transformación tecnológica. Más de dos tercios de las dirigencias señalan que reciben poca información, perciben escasa transparencia y encuentran poca apertura al diálogo. Además, un 76,6% afirma que su opinión no es considerada y un 80% que no participa en las decisiones. A esto se suman brechas de preparación: un 48,5% evalúa como bajo su conocimiento tecnológico y un 42% como débil su capacidad para negociar estos temas.
Prioridades laborales e indemnización a todo evento
Gerencias de personas y sindicatos priorizan temas distintos para los próximos años. Las primeras destacan la productividad (61,2%) y la flexibilidad (43,3%), mientras los sindicatos ponen el foco en la conciliación entre trabajo y familia (57%) y la protección frente al desempleo (31%).
Constanza Gardilcic señala que el desafío es integrar ambas miradas para avanzar en el desarrollo organizacional y fortalecer el diálogo social, que aparece poco priorizado, pese a ser clave para avanzar en materias como IA, flexibilidad, reconversión y productividad.
Respecto a la propuesta declarada en el programa del actual gobierno sobre transitar a una modalidad de indemnización a todo evento, ambos grupos reconocen posibles beneficios, pero difieren en su financiamiento y efectos. Las gerencias muestran mayor apertura a un sistema de financiamiento compartido y valoran su posible impacto en la flexibilidad, la atracción de talento y la reducción de litigios. Los sindicatos, por su parte, privilegian el financiamiento del empleador o la mantención del sistema actual.