7 abril, 2026
Roberto Musso: “El rol del líder cambia. Ahora hay que diseñar sistemas de trabajo. No es solo control de procesos, sino ver la forma de integrar a los agentes de IA en el flujo".
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La Inteligencia Artificial (IA) es un avance tecnológico que llegó para quedarse y que evoluciona a una velocidad sin precedentes. Así lo anunció el docente, experto en tecnología y presidente de la consultora DIGEVO, Roberto Musso, en el conversatorio “Organizaciones híbridas: cómo liderar en un mundo de humanos y de agentes de IA”, organizado por el área de Programas para Empresas de la Escuela de Administración UC.
“La curva de evolución de la Inteligencia Artificial acelera a una velocidad muy superior a la de la comprensión humana. Si esperamos a entender el fenómeno posterior a los cambios, ya llegamos tarde para la última actualización. Es por eso por lo que hay que gestionarla en paralelo a su evolución y ahí está el desafío”, asegura Musso.
El profesor asegura que es necesario modificar la filosofía de lo que se espera de una jefatura para poder integrar y colaborar con estas herramientas que ya operan en muchas industrias: “El rol del líder cambia. Ya no tenemos que dirigir a los programadores, ni fiscalizar a una persona en particular. Ahora hay que diseñar sistemas de trabajo. Ya no es solo control de procesos, sino ver la forma de integrar a los agentes de IA en el flujo. Ese es el nuevo paradigma que hay que tener”.
Según Musso, hoy existe una estructura jerárquica vertical donde quien sabe más está en una posición de poder respecto del que sabe menos y por eso lo dirige en su actuar. Sin embargo, la IA rompe con eso pues la herramienta maneja infinitamente más información y datos que los líderes de las empresas. Musso llama a ser estratégicos, es decir, saber qué juego se va a jugar, dónde nos vamos a posicionar y cómo vamos a crear y capturar valor en base a los aportes de la Inteligencia Artificial. “La gobernanza es vital para alinear a esta herramienta con el propósito de los humanos y de las organizaciones tras ellos. Entonces nosotros ya no necesitamos resolver los problemas, porque ahora eso lo puede hacer la IA. Nuestro rol es mantenerla dentro de las fronteras que nos interesan como empresa y desarrollar la habilidad de ajustarnos”.
Finalmente, Musso concluyó: “La acción complementaria a la IA es implica un rediseño arquitectónico que integra humanos, datos, modelos y agentes de Inteligencia Artificial en un sistema híbrido capaz de aprender, decidir y adaptarse continuamente”.