15 abril, 2026
En el marco de Notables UC, Evelyn Matthei volvió a la Facultad de Economía y Administración UC para compartir su experiencia como egresada destacada con un centenar de estudiantes. Más que una exposición, fue una conversación directa, donde repasó los momentos que marcaron su formación y las decisiones que definieron su trayectoria en la vida pública.
Formada como Ingeniera Comercial y economista UC, su interés por la disciplina no nació desde la abstracción, sino desde la observación. A comienzos de los años setenta, en medio de la crisis del petróleo, comprendió cómo un fenómeno global podía alterar de forma directa la vida cotidiana de las personas. Ese momento, junto con la experiencia de ver de cerca la pobreza en Chile, marcó una pregunta que atravesaría toda su trayectoria: cómo diseñar e impulsar políticas públicas capaces de cambiar la realidad de los más necesitados.

Su paso por la Facultad estuvo acompañado de referentes exigentes. Profesores como Hernán Cortés y Ernesto Fontaine no solo le entregaron herramientas analíticas, sino una forma de aproximarse a los problemas. Sin embargo, más allá de los nombres, lo que ella destaca es el valor de la disciplina. “Los que salían adelante no eran los más inteligentes, eran los más disciplinados, los que trabajaban en equipo”, recuerda, sintetizando una ética de trabajo que ha sostenido a lo largo de toda su trayectoria.
Esa disciplina comenzó a forjarse antes. En el Colegio Alemán y luego en Londres, donde durante dos años estudió piano de forma intensiva y en su último año trabajó como secretaria. Más que una anécdota, esa etapa revela un rasgo persistente: la capacidad de sostener el esfuerzo en el tiempo. También la independencia. Haber vivido sola siendo joven, afirma, es una experiencia que “te hace una persona más completa”, una convicción que hoy transmite como consejo directo, aprovechar oportunidades, salir al mundo, hacerse cargo de la propia vida.
Política pública: donde la economía se vuelve concreta
Ese tránsito entre formación y vocación encontró en la política pública su espacio natural. Para la ingeniera comercial UC, la economía no es solo una herramienta técnica, sino un lenguaje que permite anticipar consecuencias. Saber qué ocurrirá si se toma una decisión u otra, medir efectos, evitar errores de diseño. Lo ejemplifica con claridad: políticas bien intencionadas pueden generar efectos adversos si no están correctamente estructuradas, como ocurrió con la normativa de sala cuna que terminó desincentivando la contratación femenina en Chile.
Ese enfoque, donde diseño e implementación son inseparables, se convierte en una constante. “No puedes lograr objetivos si no sabes dónde estás”, señala, subrayando la centralidad del diagnóstico. La economía y la administración, en su visión, entregan precisamente esa capacidad, comprender la realidad con precisión y construir un camino para transformarla.
A partir de ahí, su trayectoria pública es amplia, diputada, senadora, ministra, alcaldesa, profesora y candidata presidencial. Sin embargo, más que la acumulación de cargos, lo que define su paso por el servicio público es una forma de ejercerlo. Una combinación de franqueza, sentido práctico y una baja tolerancia a la opacidad. “No tolero que se dejen los errores debajo de la alfombra”, insiste, relevando la importancia de reconocerlos a tiempo para enfrentarlos con transparencia y en equipo.
Ese énfasis en la responsabilidad se complementa con otra idea central, la confianza. Es la palabra que ella misma identifica como favorita. La reputación, sostiene, no se construye a partir de títulos, sino de la palabra empeñada, un principio especialmente exigente en el mundo político.
Su mirada sobre el poder legislativo también está atravesada por una cierta desmitificación. “No es lo que hay detrás, es cómo son los humanos”, afirma, poniendo el foco en la naturaleza de las personas, en la importancia de construir equipos y entender sus motivaciones. En esa línea, destaca el valor del comportamiento humano como uno de los aprendizajes más relevantes de su formación, las instituciones, dice, “son tan buenas como las personas que las componen”.
Al mismo tiempo, su reflexión incorpora una mirada crítica sobre la equidad. Distingue con claridad entre políticas de corto y largo plazo. Los subsidios pueden ser una herramienta inmediata, pero el verdadero cambio, insiste, depende del desarrollo del capital humano.
Quizás uno de los rasgos más distintivos de su personalidad es su relación con el error y el riesgo. “El que no se cae no sirve”, afirma sin ambigüedades. Equivocarse es parte inevitable del proceso, lo relevante es la capacidad de levantarse, aprender y seguir adelante.
En los últimos años, esa actitud se ha extendido a nuevos espacios, como las redes sociales, donde reconoce haber encontrado un canal directo de conexión con las personas. Lo aborda como un proceso de aprendizaje, consciente de que la comunicación es uno de los desafíos más complejos. “No tratar a la gente como tonta”, enfatiza, situando el respeto como base de toda interacción.
Detrás de esa exposición pública, subsiste una dimensión menos visible, su trabajo actual como economista, ya que realiza estudios, análisis y da charlas de geopolitica gran parte de su tiempo, que no difunde digitalmente.
En conjunto, la excandidata presidencial es una figura que combina formación técnica, vocación pública y una personalidad marcada por la disciplina, la franqueza y una convicción profunda en el rol de las políticas públicas como herramienta de transformación. Una trayectoria que se sostiene en una idea simple y exigente a la vez, “no hay nada más espectacular que poder mejorar la vida de las personas”.
Porque para Evelyn Matthei, ser Ingeniera Comercial UC no es solo una profesión, es una forma de entender el mundo y una manera de intervenir en él.