15 octubre, 2026
Paulina Yazigi creció rodeada de médicos. Sus padres y varios de sus tíos ejercían la medicina, pero ella tenía otros intereses. Desde joven sintió una especial atracción por la economía y, cuando ingresó a Ingeniería Comercial en la Universidad Católica, tenía un objetivo claro: contribuir a reducir la inflación y la pobreza en Chile.
“Yo siempre tuve una pasión por la economía que es bien difícil explicar”, recordó durante una nueva edición de Notables UC!, instancia en la que egresados de la Facultad de Economía y Administración comparten sus experiencias con las nuevas generaciones.
Su trayectoria la llevó desde las aulas de la UC hasta los mercados financieros de Nueva York, pasando luego por el Banco Central y la presidencia de la Asociación de AFP hasta llegar actualmente a la vicepresidencia de BancoEstado. Un recorrido que, según reconoció, nunca habría podido imaginar cuando era estudiante.
La perseverancia detrás de los logros
En Nueva York descubrió que su formación en macroeconomía no bastaba para desenvolverse en los sofisticados mercados financieros. Decidió entonces seguir estudiando, incluso mientras comenzaba a formar su familia.
“Uno nunca va a dejar de estudiar. Les tengo una súper mala noticia, pero uno nunca puede dejar de estudiar, nunca”, les dijo a los estudiantes.
También quiso derribar la idea de que las trayectorias exitosas responden principalmente a la suerte. Recordó los exámenes que tuvo que repetir, las largas jornadas de preparación y los sacrificios personales que implicó continuar su formación.
“Muchas veces hay suerte, hay azar (…). Sí, existe la suerte, pero eso es el 1%, por lo menos en mi caso. El resto es a punta de esfuerzo”, afirmó.
Una casa llena y un liderazgo diferente
Uno de los momentos más cercanos de la conversación llegó cuando las alumnas Francisca Gaete y Colomba Di Pede le preguntaron sobre cómo compatibiliza su carrera con la maternidad. Yazigi tiene tres hijos y su marido otros cuatro. Describió una casa donde siempre hay movimiento, visitas y conversaciones.
“Mi casa siempre está llena de gente (…). Es muy ruidosa, muy entretenida”, contó.
Recordó que una vez su hija le preguntó cómo conseguía no estresarse con tanto movimiento. Su respuesta fue espontánea: “Esto es lo mejor de mi vida. Para esto uno vive, para la familia, para estar con los seres queridos”.
También compartió las barreras que enfrentó como mujer en el mundo financiero. En viajes de trabajo, algunos colegas le preguntaban con quién había dejado a sus hijos, algo que nunca consultaban a los hombres. Su respuesta era simplemente: “¿Y usted?”.
Estas experiencias han influido en su manera de liderar equipos. Defiende la flexibilidad laboral para madres y padres y cree que mostrar las emociones no debe entenderse como una debilidad. “Yo creo que un líder hoy día puede ser mucho más transparente en lo que está sintiendo y pensando”, reflexionó.
El valor del tiempo
Hacia el final del encuentro, Yazigi explicó una reflexión que ha acompañado su vida profesional y personal, y que dio origen a su charla TEDx “Es tiempo, no dinero”.
“Al final tú puedes transferirle a una familia o tú puedes transferirle a un país dinero, pero lo que nunca le vas a poder transferir es tiempo”, señaló.
Una idea que resume buena parte de su historia: la de una economista que construyó su carrera con estudio y perseverancia, pero que aprendió que los logros profesionales cobran un significado distinto cuando se miran desde aquello que considera más importante: la familia, las personas y el tiempo que se comparte con ellas.