21 abril, 2026
¿Cómo afecta la pérdida del valor de la vivienda las decisiones laborales de las personas? Esa es la pregunta central que aborda el paper «The Effects of House Prices and Home Equity Extraction on Career Outcomes», del académico de la Escuela de Administración UC, Carlos Parra, publicado en The Review of Financial Studies.
El hallazgo principal es contundente: la vivienda no solo sirve como lugar para vivir, sino que también funciona como un respaldo financiero que permite a los trabajadores buscar mejores oportunidades laborales. Según explica Parra, «cuando ese respaldo desaparece, las personas tienen menos margen para esperar una buena oportunidad y terminan aceptando trabajos de menor calidad, con efectos que persisten en el largo plazo». Y agrega que «la calidad de los proyectos importa más allá de los salarios inmediatos: determina la reputación, el acceso a futuras oportunidades y la trayectoria profesional de un trabajador».
Para estudiar este fenómeno, los investigadores utilizaron la industria del cine en Estados Unidos como laboratorio, aprovechando que permite observar la calidad de cada proyecto con un nivel de detalle que no es posible en la mayoría de los mercados laborales. Con datos de las carreras de actores, directores y guionistas, encontraron que los propietarios de viviendas con mayores pérdidas en el valor de sus propiedades participaron en menos producciones prestigiosas, aumentando su participación en producciones pequeñas. Los arrendatarios, expuestos a las mismas condiciones laborales, no se vieron afectados, lo que confirma que es la pérdida de riqueza inmobiliaria, y no cambios en la demanda laboral local, lo que explica los resultados.
El estudio también identifica un mecanismo complementario: durante el boom inmobiliario, muchos trabajadores extrajeron riqueza acumulada en sus viviendas para financiar búsquedas laborales prolongadas. Cuando esa fuente de liquidez desapareció con la crisis, quienes más dependían de ella fueron los más afectados en sus decisiones de carrera.
Las implicancias para la política pública son concretas. Como señala Parra, «las crisis inmobiliarias no solo afectan el gasto de los hogares, sino también la calidad de los empleos que aceptan». En ese sentido, el estudio sugiere que programas que estabilicen el patrimonio de los hogares y preserven su acceso a la liquidez en tiempos de crisis pueden ofrecer beneficios laborales que habitualmente no se consideran en el diseño de política pública.