10 marzo, 2026
¿Cuánto tarda una tecnología disruptiva en transformar la economía? Una investigación liderada por los profesores Jeanne Lafortune, del Instituto de Economía UC, y José Tessada, de la Escuela de Administración UC, junto a los coautores Martín Fiszbein y Ethan G. Lewis, entrega respuestas nuevas a esta interrogante analizando la llegada de la electricidad a la manufactura en Estados Unidos entre 1890 y 1940.
El estudio, titulado «Powering Up Productivity: The Effects of Electrification on U.S. Manufacturing», acaba de ser aceptado para su publicación en The Journal of Economic History. En él, los autores desafían la literatura previa que sugería que los beneficios de la electricidad tardaron décadas en materializarse debido a los costos de ajuste.
Productividad y empleo: El factor competencia
Uno de los aportes principales de la investigación es la rapidez con la que se observaron cambios. Según explica la profesora Jeanne Lafortune, “encontramos que la productividad incrementa dentro de 10 años después de la llegada de la electricidad. Vemos que no solamente las empresas adoptan más electricidad, sino que también aumentan su capital y diversifican su fuerza laboral en términos de ocupaciones”.
Sin embargo, el impacto en el empleo no fue uniforme y dependió críticamente de qué tan competitivo era el mercado donde operaba cada empresa. El profesor José Tessada detalla que “en mercados más competitivos las empresas aumentan su productividad y crecen en términos de fuerza laboral, mientras que en mercados menos competitivos las firmas aumentan su productividad pero no contratan más”. Esto ocurre porque, en contextos de bajo nivel de competencia, el aumento de la producción puede bajar los precios de venta, reduciendo el incentivo de la empresa para expandirse y contratar a más trabajadores.
Rescatando datos de hace un siglo
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron una metodología innovadora: compararon áreas geográficas con acceso temprano a plantas hidroeléctricas con aquellas que no lo tenían, cruzando esta información con sectores industriales que ya dependían de la energía antes de la electrificación masiva.
Este análisis requirió un exhaustivo trabajo arqueológico de datos. “Los datos que utilizamos son censos del sector manufacturero en Estados Unidos, cuyas tablas resumen están publicadas en papel y que digitalizamos para nuestra agenda de investigación”, explica Tessada.
Lecciones para la Inteligencia Artificial
La investigación no solo mira al pasado, sino que ofrece un marco para entender tecnologías de propósito general actuales, como la Inteligencia Artificial. Los autores argumentan que, al igual que hace 100 años, el impacto de estas innovaciones es heterogéneo y depende de la capacidad de cada sector para beneficiarse.
“El cambio tecnológico puede impactar positivamente la productividad de manera muy rápida en sectores y lugares que realmente pueden beneficiarse de ella”, sostiene José Tessada. Por su parte, la profesora Lafortune señala que «el nivel de competencia que tienen las empresas en su mercado para su producto final modifica su respuesta a cambio tecnológico».
En ese sentido, ambos académicos coinciden en que la respuesta de las empresas ante la IA hoy, tal como ocurrió con la electricidad, estará fuertemente modulada por el nivel de competencia que enfrenten en sus mercados finales.