2 junio, 2026
Andrés Ibáñez: "La formación ejecutiva debe ayudar a los líderes a gestionar las tensiones del presente y del mañana".
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Como Escuela de Administración de la UC tuvimos la oportunidad reciente de participar en varios foros internacionales de Educación Ejecutiva. En primer lugar, en IMD, en Lausanne-Suiza, nos reunimos los directores de Educación Ejecutiva/continua de más de 60 escuelas de negocios de todo el mundo para analizar tendencias, hacer benchmarks y colaborar en distintas iniciativas globales. También participamos de la reunión anual de decanos y directores de la red “Global Network for Advanced Management (GNAM)”. Instancia que convoca a 35 de las mejores escuelas a nivel global, incluyendo a la anfitriona, la Escuela de Negocios de Bocconi, Milano-Italia. De ambos espacios se puedo obtener un conjunto de tendencias y desafíos para las empresas, los profesionales y por supuesto, para las unidades académicas.
La situación actual de la formación ejecutiva tiene varias dimensiones. Por un lado, se ve un creciente interés en programas de Executive MBA, en distintos formatos, que permiten a los alumnos mantenerse trabajando y compartir con pares de diversas industrias. Ello ha ido en desmedro de las postulaciones a MBA de tiempo completo, aunque las escuelas líderes siguen captando postulantes. Asimismo, se observa a nivel mundial un fuerte crecimiento en dos niveles de la formación ejecutiva: micro cursos en competencias diversas (presenciales y online) que pueden ir acumulándose para obtener certificaciones; y, un creciente interés por parte de las empresas de co-diseñar programas muy adaptados a sus necesidades y desafíos estratégicos, para desarrollar mallas de desarrollo profesional y actualización permanente de sus colaboradores.
Los nuevos desafíos en formación profesional vienen evidentemente de los usos y aplicaciones de la Inteligencia Artificial (IA). Desde dicha perspectiva, se puso énfasis en que tanto agentes como plataformas de IA deben actuar como muy buenos asistentes, pero no como supervisores o decisores finales. Más que nunca se enfatiza el rol del loop humano en el control, la mirada amplia y crítica y en la evaluación de los impactos sobre las personas, colaboradores y clientes. Se refuerzó el rol de las escuelas de negocios en la formación de líderes que tengan la capacidad técnica y de gestión estratégica para seguir avanzando con la IA, siempre al servicio de la sostenibilidad de las empresas y sus objetivos.
Por otro lado, la opinión de diversos CEO y encuestas presentadas en las reuniones sostenidas, reflejan la percepción de que las habilidades y competencias que se obtienen a través de la formación ejecutiva y de postgrado, son más importantes que nunca. En especial las de liderazgo y de agilidad estratégica comercial, dada la creciente incorporación de la IA, de la automatización y el uso de algoritmos, que requieren criterio humano con sólidos valores.
Otro punto importante fue el impacto de las variables geopolíticas en las decisiones de negocios y la necesidad de que las escuelas de negocios incorporen transversalmente en su formación, habilidades para poder responder asertivamente en escenarios de gran incertidumbre y resiliencia. Contemplando el entorno político global.
La IA está transformando todos los aspectos de la formación ejecutiva: desde la creación de contenido y la investigación hasta el diagnóstico, la personalización, la impartición, las operaciones y el apoyo al alumno. Como escuela de negocios, debemos integrar a la Inteligencia Artificial en los modelos formativos. Manteniendo siempre presentes la experiencia humana, la verificación y el pensamiento crítico en el proceso.
A medida que esta tecnología facilite la creación de aprendizajes personalizados, la diferenciación dependerá menos del contenido y más de la interacción con los profesores y entre participantes. Además de generar impactos medibles y cambios tangibles en la forma de trabajar de los participantes.
Las organizaciones en Chile y el mundo, necesitan líderes que puedan, paralelamente, ejercer su rol y transformar. La formación ejecutiva debe ayudar, entonces, a estas personas a gestionar las tensiones del presente y del mañana. Es decir, operar hoy mientras se reinventan para el futuro, implementar mientras experimentan, dirigir mientras guían y mantenerse mientras exploran nuevas posibilidades ¡Como Escuela de Administración UC estamos comprometidos con ese propósito!
Andrés Ibáñez, director de Educación Ejecutiva, Escuela de Administración UC.