Columna egresados: Educación parvularia en tiempos de COVID-19: no dejemos de emparejar la cancha

02 de julio 2020 | Egresados

Por Camila Salas Razmilic, Ingeniera Comercial UC generación 1999. Asesora de la Subsecretaría de Educación Parvularia

En Chile los niños nacen iguales, pero las brechas se generan a muy temprana edad. Es por eso que es importante, más todavía en los tiempos de crisis que corren, que hablemos de “emparejar la cancha” desde el inicio: la educación parvularia. 

La pandemia ha demostrado, más que nunca, la importancia de la interacción de los niños con un adulto significativo para favorecer el aprendizaje. Esto se hace aún más evidente en la educación parvularia (de los 0 a 6 años), la que juega un papel crucial en la transformación del país, teniendo el poder de hacer que el origen socioeconómico no sea determinante en la trayectoria educativa de una persona.

Sólo en los primeros años de vida es cuando tenemos realmente la oportunidad de derrotar inequidades de origen. Ya en la educación superior es tarde; estas desigualdades ya están consolidadas de base, lo que dificulta un cambio. 

Estudios han evidenciado cómo los primeros 1.000 días de la existencia de cada niño son un momento único en cuanto sus capacidades y a las conexiones neuronales que se generan, abriendo oportunidades para desarrollar el lenguaje, las funciones cognitivas y aspectos socioemocionales fundamentales como la percepción de sí mismos, las relaciones con los demás y la capacidad de confiar en otros. 

Por lo anterior, es esencial poder trabajar estos aspectos en el caso de los niños más vulnerables del país. Esto podría compensar ambientes familiares adversos y evitar la deserción y el ausentismo escolar en los niveles siguientes. 

Es aquí donde se hace urgente instalar la necesidad de que los niños asistan al jardín. Lamentablemente, una de las barreras en este aspecto son las mismas familias. Piensan que es una guardería y no el primer nivel educativo de toda persona. No dimensionan que allí estarán sentando las bases para la formación de todo su futuro. 

En Chile, el 51% de los niños entre 2 y 4 años asiste al jardín, comparado con el 61% de los países de la OCDE.  Hemos avanzado mucho, pero aún falta modificar esa barrera cultural. Mientras no se valore ni se entienda que la educación parvularia sí importa, las brechas continuarán.

En ese contexto, desde la Subsecretaria de Educación Parvularia, nos ha correspondido tanto implementar leyes vigentes como presentar nuevos proyectos, todos apuntando a mejorar la calidad.

Asimismo, en tiempos de Covid-19, hemos estado elaborando recursos de aprendizaje para apoyar a las familias. las que muchas veces están desesperadas. Como decíamos, las interacciones de calidad son la clave para la estimulación temprana y no podemos darnos el lujo de congelarlas hasta que termine la pandemia. Para eso, todos podemos aportar.

Finalmente, sólo queda esperar que, producto de esta crisis, las familias puedan conectarse con la labor educativa de sus hijos, se apoyen y conozcan el material que proveen los respectivos jardines y valoren, como nunca antes, lo relevante que es para el futuro de nuestros niños recibir una educación parvularia de calidad.