Mensaje de Francisco Gallego

02 de julio 2020 | Egresados

Francisco Gallego es Ingeniero Comercial UC (generación 1992). Es profesor asociado del Instituto de Economía UC y director científico de J-Pal LAC. Hace unos días fue destacado con el premio UC Abdón Cifuentes, por sus aportes como académico e investigador al servicio del país y de la sociedad.

Estos tiempos tan duros de pandemia llaman a cuestionarnos múltiples dimensiones de nuestra vida. Pero frente a esto impresiona lo que ha ido surgiendo como respuestas a todas estas fallas y problemas. Te invito a que antes de seguir leyendo esto pienses en un problema que haya surgido en este tiempo y en una respuesta positiva a ello. 

Muchas de estas respuestas vienen dentro del concepto de solidaridad, que surge de un fuerte sentido social. Y aquí quiero ir a san Alberto Hurtado que decía que “El sentido social es aquella cualidad que nos mueve a interesarnos por los demás, a ayudarlos en sus necesidades, a cuidar de los intereses comunes […] es aquella aptitud para percibir y ejecutar prontamente, como por instinto, en las situaciones concretas en que nos encontramos, aquello que sirve mejor al bien común”. Cuánto de estas palabras se han notado en estos días en tantas cosas que se hacen. 

Pero el padre Hurtado también decía “El hombre con sentido social no espera que se presenten ocasiones extraordinarias para actuar. Todas las situaciones son importantes para él, pues repercuten en sus hermanos….” O sea que también lo que estamos viviendo es en parte consecuencia de lo que no hicimos antes o de lo que no hicimos tan bien. Y creo que darnos cuenta de esto es una lección clave que puede salir de esta pandemia y es a la vez una gran invitación a cambiar muchas cosas de nuestra sociedad. Tampoco estoy diciendo que todo esté mal (a pesar de lo que muestra el mundo de las redes sociales: la mayoría de las cosas son grises, no extremos de blanco o negro). Hay muchas cosas positivas, por ejemplo, sin la responsabilidad macroeconómica, institucional y social del pasado no podríamos estar hoy día dando respuestas que estamos (y seguiremos) dando.

Para el futuro, uno de los elementos claves, creo, tiene que ver con los vínculos personales. La paradoja de este tiempo es que justo es lo que más echamos de menos y justo es aquello donde han aparecido cosas que antes no habían: solidaridad entre personas que viven cerca y no se conocían, reencuentros virtuales con personas que hacía años que no hablábamos; para muchas personas el descubrir una realidad que quedaba lejos de sus hogares y no conocía y que ahora interpela.

Como profesor universitario que investiga en políticas públicas me parece importante enfatizar que el tema de los vínculos personales es clave en nuestro país, en sus políticas públicas, en la política, en sus empresas y en sus organizaciones sociales. El desarrollo de instancias que conecten personas entre sí en sus barrios y territorios, a la vez que entre personas de diferentes barrios y realidades; la mejora en representación de personas diferentes en el diseño de las políticas públicas; aumentar la confianza inter-personal y el diálogo social dentro y entre nuestras empresas, organizaciones y el estado; mejorar la calidad de nuestra deliberación y conversación pública y privada con menos descalificaciones y más intentos por descubrir lo valioso de las otras personas. Esto también nos ayudaría a reconocer y valorar las (muchas) cosas buenas que tenemos y que nos dan un piso para las respuestas de hoy. Si nuestros vínculos personales fueran más fuertes, cuán diferente sería nuestro país hoy y cuán diferente habría sido nuestra respuesta a la pandemia. 

Mejorar en estas líneas nos ayudará tanto a construir nuevas soluciones a problemas tan claves como la pobreza, la desigualdad, la mejora en la educación y salud pública, la lucha contra la violencia intrafamiliar, la mejora en la salud mental, la mejora de nuestros sistemas de transporte y la conversión hacia una economía más limpia y sustentable, como sobre todo a encontrar soluciones de modo participativo y por ende sustentable en todas estas áreas. Es una aventura difícil pero que vale la pena comenzar ya. Yo tengo muchas esperanzas de que lo podemos lograr.