Mensaje de Rodrigo Abumohor, consejero de la Fundación de Egresados

04 de junio 2020 | Egresados

Rodrigo Abumohor Carniglia, generación 1989.

Hola a todos(as)! En los últimos años me ha tocado participar en varias iniciativas diferentes y enriquecedoras en lo profesional y en lo personal. He participado en emprendimientos e inversiones, algunas exitosas, otras no tanto. Sigo haciendo clases de estrategia en el MBA UC, siendo la docencia una de mis pasiones de vida. He tenido la oportunidad de participar como consejero de Sofofa con foco principal en las pymes y en proyectos de reconversión laboral a través de la CPC. En lo personal, mi esposa, mis dos hijas Sophia (15), Chloé (12) y mi hijo Nicolás (5) son por lejos lo más hermoso que me ha entregado la vida, son mi motivación, mi fuerza y mi alegría de vivir.

Me toca escribir estas líneas, para nuestro newsletter en momentos muy complejos para el mundo, nuestro país, nuestras instituciones y nuestras familias. Quisiera escribirlas desde las emoción y la intuición, no creo de todas maneras poder hacerlo hoy de otra manera. Quisiera compartir con ustedes una historia que me interpretó y me dio esperanzas. El 21 de Mayo vi en el matinal de Megavisión como un reportero mostró la realidad de 13 familias (entre ellas varios niños y niñas) en situación de calle, de pobreza, de frío, de incertidumbre, de supervivencia. Le sugirió una idea al panel de invitados donde estaban los conductores y algunos alcaldes. Su sugerencia fue crear en ese instante una cuenta de ahorro en Banco Estado para poder ir en ayuda de esas familias. Todo partió como una idea que emanaba desde lo emocional. Estaban en vivo, no había cuenta, ni índices de transparencia para darle a los donadores en el manejo de esos recursos (aunque fueran pocos), no se sabía quién administraría esos recursos ni cómo ni a quién se les entregarían. Ni siquiera se sabía si a alguien le interesaría donar en esas condiciones cuando además hay tantas otras causas. En los primeros 5 minutos se recaudaron 58 mil pesos. No se llamaba a ayudar ni a donar sino que se produjo una conexión entre las imágenes, los pobladores, el reportero, los panelistas y los televidentes. En 50 minutos, lo digo porque lo vi, lo seguí y me emocioné, se levantaron más de 50 millones de pesos. Esta plata le va a cambiar la vida a esas 13 familias y les dará una esperanza y una luz de futuro a sus hijos. Megavisión con sorpresa y en vista del monto que se había recaudado señaló que se preocuparían de administrar estos fondos y publicar toda la información para darle transparencia y velocidad al proceso. Acá no hubo planificación, ni burocracia, ni sistemas, ni gerenciamientos, ni estado ni sector privado. No quisiera decir que esta es la manera de solucionar las cosas y seguramente no es escalable, pero pienso que hay grandes lecciones que se pueden desprender de esta experiencia. La tecnología, las personas y la sociedad a través de sus redes pueden tener un impacto enorme en cómo ir cambiando no solamente las maneras de operar y agilizar ayudas sino que de humanizar los sistemas, las comunicaciones y las relaciones humanas. Comparto estas líneas porque pienso que es la hora de la sociedad, en donde todos nosotros tenemos un rol fundamental que jugar. Esto no es posible de solucionar sólo con plata sino también con nuestro tiempo, con ideas, con cercanía y con compromiso. Por eso aprovecho estas líneas y este momento para llamarlos a la acción. A participar y a contribuir desde donde ustedes lo consideren necesario y en donde crean que pueden hacer un aporte a la sociedad y a los que más lo necesitan. Nosotros estamos trabajando fuertemente en la fundación de ex alumnos de la PUC para construir en conjunto redes que agilicen cambios sociales y en donde cada participante se sienta cocreador de esta red y partícipe directo de los cambios que se pueden lograr. Un periodista con un gran corazón y en 50 minutos logró juntar más de 50 millones de pesos con una cámara y un micrófono. Y más aún logró unir desde lo emocional a muchas personas que no se conocen pero que se reconocen desde lo humano. Lo que ví, lo que sentí y lo que ese periodista me enseñó es que si nos unimos para cocrear y nos comprometemos con nuestra sociedad podemos hacer cambios profundos. Lo pueden hacer desde donde se sientan cómodos. En lo personal, los dejo invitados a participar con ideas y a acercarse a conocer lo que estamos haciendo en la fundación. Los necesitamos para armar una gran red en pro del país. Los necesitamos para construirla juntos. Sólo con el esfuerzo de todos podremos replicar a gran escala y en diferente ámbitos lo que hoy como por arte de magia realizó un gran reportero, canalizando ayuda de manera inmediata, pero lo más importante, construyendo sueños y futuro para quienes más lo necesitan.