Instituto de Economía

Testimonio de Rodrigo Carril: Magíster en Economía UC y Profesor en Universitat Pompeu Fabra

3, enero 2023

El economista Rodrigo Carril es Ingeniero Comercial de la Universidad Católica, Profesor Asistente en el Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y Profesor Afiliado en Barcelona School of Economics (BSE). Sobre qué hizo que se interesara en la economía, cómo fue su camino académico y sus recomendaciones para los futuros estudiantes, nos cuenta a continuación.

– ¿Por qué te empieza a gustar la economía? 

Me empezó a interesar la economía alrededor del segundo año de la carrera. Entré a Ingeniería Comercial sin tener idea lo que era la economía y de hecho tampoco enganché mucho con los ramos introductorios. Sentía que me estaban «contando un cuento», una colección de cosas interesantes, a veces contraintuitivas, pero que no era muy claro de dónde salían. Creo que fue cuando tomé Microeconomía I con Bernardita Vial que algo hizo «click». Entendí que lo que me habían enseñado en realidad eran resultados que se seguían lógicamente de ciertos supuestos más o menos generales. Y que las herramientas matemáticas que había aprendido de manera algo desconectada, en realidad tenían un montón de aplicaciones interesantes. El segundo fue tomar Econometría I con Verónica Gil. Ahí entendí que podía combinar esas herramientas teóricas con el análisis de datos, abriendo aún más el rango de aplicaciones posibles.

– ¿Por qué decides estudiar el Magíster en Economía en la UC? 

A medida que seguía tomando cursos (por ejemplo, con Juan-Pablo Montero, Pancho Gallego o Jeanne Lafortune) me iba encantando cada vez más con la disciplina, así que llegó un punto casi al final de la carrera en que seguir al magíster era el camino natural para seguir aprendiendo. Además que abría la puerta a poder seguir estudiando en el futuro, alternativa que a esas alturas se me empezaba a pasar por la cabeza.

– ¿Cómo fue tu paso por Stanford?

Espectacular, en todo sentido. Llegar y encontrarse con gigantes de la profesión, a los que les conoces el apellido porque estudiaste algunos de sus papers, y que te hagan clases, te abran la puerta de su oficina para escucharte y darte feedback, es una experiencia increíble. Además de grandes advisors y mentores, tuve la suerte de tener compañeros de curso espectaculares. Había escuchado que en algunos programas el ambiente entre los alumnos no es el mejor porque hay mucha competencia por notas, recursos, advisors, etc., pero la verdad es que en Stanford no vi nada parecido; hice grandes amigos en el doctorado. Y vivir en California también ayuda, con buen clima todo el año y miles de lugares para visitar a poca distancia.

– ¿Cómo fue la postulación a Barcelona School of Economics?

Bastante estándar. Una de las ventajas de economía versus otras disciplinas es que el proceso de job market es bastante centralizado y estandarizado. Y  aunque tenía mucho interés en la UPF y BSE, pensaba que era muy improbable que resultara. Pero tuve la suerte que fue uno de los pocos de los más de 150 lugares a los que postulé que decidió entrevistarme, que luego la entrevista salió bien y me invitaron a un flyout, y que finalmente eso también salió lo suficientemente bien como para recibir una oferta.

– ¿Qué expectativas tienes de tu trabajo en el Department of Economics and Business, Universitat Pompeu Fabra?

Ya llevo dos años y me siento muy a gusto. Mi expectativa es seguir trabajando en mi investigación para ojalá terminar con papers bien publicados. Y seguir tratando de aportar al departamento e interactuando con colegas y alumnos de primer nivel.

– ¿Qué le dirías a alguien que quiera estudiar economía? 

Que lo piensen bien (ríe). Los doctorados no son para todo el mundo, y el de economía en particular es muy exigente y requiere bastante disciplina, paciencia y tolerancia a la frustración. Pero si se tiene una personalidad afín con algo así y de verdad les apasiona la economía, puede ser una experiencia muy satisfactoria y que entrega herramientas muy potentes para hacer aportes en la academia, en la discusión de políticas públicas, o en el sector privado. Si uno disfruta lo que hace, en realidad es un trabajo soñado, que te paguen por dedicar tu tiempo con total libertad a estudiar los temas que a ti te parecen importantes e interesantes.

Lo otro que les diría es que se acerquen a sus profesores de confianza y los escuchen. El camino académico está lleno de cosas que los «insiders» dan por obvias, pero que no son para nada obvias fuera de la academia. Tener buenos mentores es fundamental para lograr hacer una buena carrera, así que hay que buscar y acercarse a gente generosa y con experiencia. La buena noticia es que, al menos en mi experiencia, hay muchos y son fáciles de encontrar.

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