Columna Gaspar Simón Guevara: Gestionando la transición hacia una sociedad más sustentable

25, agosto 2022

Tradicionalmente, como Ingenieros Comerciales, hemos sido los responsables de maximizar el desempeño financiero, trabajando constantemente en torno a la responsabilidad fiduciaria de los accionistas. Sin embargo, esta responsabilidad se ha construido sobre diversos paradigmas de producción y consumo que han impactado a la sociedad de distintas formas, tanto positivas con el desarrollo económico o el aumento del acceso a servicios—, como negativas con las emisiones de efecto invernadero, la generación de residuos o la desigualdad de género.

En 2015, se crearon los objetivos de desarrollo sostenible impulsados por las Naciones Unidas que buscan promover a las empresas, personas y organismos a aportar en objetivos y metas para tener un planeta más sostenible al 2030. Estos buscan eliminar la pobreza, desarrollar una sociedad inclusiva, convivir armónicamente con el medioambiente, entre otros, siendo no solo una guía para disminuir los impactos negativos, sino que también una oportunidad de negocios para transformarnos en agentes de cambio. Lineamientos como estos han surgido para fomentar una correcta gestión en la toma de decisiones frente a los impactos de las empresas que administramos.

Estos desafíos globales ya no son sólo objetivos, sino imperativos económicos mundiales, con beneficios para todos, que van de la mano de oportunidades tanto económicas como de innovación. El alcanzar los ODS requiere de nuevas unidades de negocios que sirvan como componentes para la transición hacia una sociedad más sustentable creando modelos de negocios que sean regenerativos con el planeta y la sociedad.

En ese sentido, desde nuestra responsabilidad fiduciaria no podemos quedarnos al margen. Administrar empresas desde una perspectiva ESG (Enviromental, Social and Governance) ya no es un “nice to have”, sino que un “must have” exigido por los grupos de interés, para asegurar un desarrollo de actividades sostenible en el tiempo, resguardando la inversión de los accionistas y su crecimiento. Tenemos el claro ejemplo de Shell, una empresa que, a falta de un directorio contextualizado con el Cambio Climático, no consideró los impactos financieros que le trajo un deficiente plan de transición energética, lo que le significó una serie de disputas legales.

Para guiarnos en este camino, existen cada vez más iniciativas globales que están aunando esfuerzos y coordinando a las partes interesadas para diseñar estándares y marcos de referencia que nos permitirán continuar en el camino correcto y de forma segura. A través de ellos, nosotros, como administradores de empresas, podemos comunicar, gestionar y maximizar el desempeño socioambiental de las organizaciones, que ahora también serán cada vez más relevantes para seguir salvaguardando la creación de valor en el largo plazo.

Estamos en un punto de inflexión global. Este llamado urgente, al deber y a la responsabilidad, es también un nuevo propósito. Esta es una responsabilidad que ya no podemos obviar, las decisiones que tomemos ahora serán cruciales para dar forma a la economía y el clima del planeta en los próximos años.

Gaspar Simón Guevara Consultor Líder de Innovación y Estrategia para la Sostenibilidad. Manuia Consultora. Ingeniero Comercial y Diseñador UC.

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