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Alfonso Escobar: el testimonio de un ingeniero comercial UC en el mundial de Rugby

18, agosto 2022

Alfonso Escobar es estudiante de Ingeniería Comercial UC y seleccionado nacional de rugby. El suyo, es un camino largo, de sueños, perseverancia y mucho esfuerzo. En julio de este año y, por primera vez en la historia del país, junto a su equipo, clasificaron al mundial de la disciplina que se jugará en Francia el 2023. Aquí, sobre su historia y el papel que ha jugado la UC y nuestra Facultad en su trayectoria deportiva de elite.

«Ser seleccionado nacional de rugby no es fácil. Se necesita una dedicación muy alta para lograr los objetivos que nos proponemos, pero al mismo tiempo no podemos vivir solo de la selección. Con la llegada de Pablo Lemoine,nuestro head coach, el año 2018, nos volvimos profesionales, dedicando de lunes a viernes de 8:00 a 14:00 a entrenar. Esto hizo muy difícil de convalidar nuestras vidas cotidianas con la selección, y muchos de los jugadores de ese minuto se tuvieron que salir. 

Entre los que nos atrevimos a soñar, estaba entrenar todas las mañanas e intentar cumplir con nuestras responsabilidades en las tardes, cuando todos nuestros compañeros de universidad o trabajo tenían el día completo, era otro desafío. Pero como debe ser, en un poco más de un año comenzaron a aparecer los resultados del entrenamiento, lo que nos permitió comenzar a competir y ganar partidos que unos años atrás perdíamos por mucha diferencia, y esta situación se volvió nuestro principal combustible para seguir adelante.

El año 2019 firmé mi primer contrato profesional, lo que determinaba mis obligaciones así como las remuneraciones que debía recibir, y nuevamente el escenario se volvió aún más exigente. Los jugadores que iban terminando sus carreras universitarias se dedicaban 100%, los que trabajaban renunciaron a sus trabajos para dedicarse, otros congelaban la universidad y algunos hicimos las dos cosas. Competir con jugadores dedicados al 100% en el rugby, y competir con estudiantes dedicados al 100% en la universidad mientras yo estaba en ambas cosas sin lugar a dudas es una de las experiencias más exigentes que he vivido. En retrospectiva, creo que lo que facilitó esta situación es la gran hermandad que existe en la selección de rugby. Somos alrededor de 50 personas que nos vemos todos los días, que luchamos por el mismo objetivo y que compartimos alegrías y tristezas. Esta gran hermandad es el gran motor de la selección chilena de rugby.

 La clasificación al mundial, fue un sueño que cada año pude ver un poco más cerca. Mi papá fue seleccionado nacional y estuvo en tres procesos clasificatorios al mundial y en ninguno de los tres logró la clasificación, por lo que en mi familia el sueño mundialista está hace muchos años. Tan así que dentro del equipo comparto cancha con mi hermano, Diego Escobar. Creo que en el mundial pasado, imaginar una clasificación era nada más que un sueño. Sabíamos que para clasificar debíamos ganarle a equipos con los que en esos años perdíamos por 70 puntos. Pero poco a poco nuestra mentalidad fue cambiando, hasta que internamente nos dimos cuenta que el equipo estaba cambiando y que el sueño mundialista no era solo un sueño, sino que podíamos alcanzarlo si seguíamos trabajando duro. El 2021 tuvimos un partido contra Canadá, en el cual el perdedor del partido se quedaba fuera del camino mundialista y el ganador jugaría contra USA para clasificar al mundial. Chile nunca le había ganado a Canadá y además Canadá nunca había quedado fuera de un mundial, el favorito estaba claro, pero nosotros sabíamos que la historia pasada no significaba nada. Perdimos por un punto en Canadá y el partido de vuelta ganamos con holgura, lo que nos dejó seguir soñando y demostró al mundo que Chile no era el mismo. Este año, debíamos jugar dos partidos contra USA y el ganador de la serie clasificaba al mundial. Chile solo le había ganado una vez a USA y fue con mi papá como capitán, lo cual a mi y mi hermano nos daba una pequeña motivación extra. En Chile perdimos por un punto, por lo que en USA teníamos que ganar por 2 puntos o más y clasificábamos al mundial. 

Estar a un partido de clasificar al mundial y cumplir con uno de mis sueños desde que tengo memoria hizo que esa semana entera fuera especial. El partido no partió como nos gustaría, partimos perdiendo 19-0 pero logramos dar vuelta el resultado y ganar 31-29, lo que nos entregó la clasificación por un punto. Ha sido la situación más gratificante de mi vida, luego de años y años en que no mucha gente creía en nosotros y muchos de mis amigos y familia me cuestionaban porque seguía el camino que seguía. 

En este tiempo, la universidad me apoyó en todo mi camino deportivo. Me entregó prioridad para tomar ramos, beneficios en los aranceles, me permitió poder justificar con facilidad evaluaciones a las que tuve que faltar y siempre tuve una buena comunicación. La UC no es vista como una universidad que apoye mucho a los deportistas, por lo que en el minuto que decidí entrar no estaba seguro de que fuera la decisión correcta, pero me sorprendí al darme cuenta que estaba completamente equivocado. Nunca tuve problemas para terminar mis cursos, y nunca me entregaron tanta facilidad que me hiciera sentir que fuera fácil. Creo que la universidad apoya mucho pero también me presionó en los cursos, lo cual creo que fue fundamental para mi aprendizaje. Me gustaría que los jóvenes que están buscando una carrera universitaria y tienen compromisos deportivos de alto rendimiento consideren a la UC como una universidad que los apoyará en su camino deportivo, además de entregarles las mejores herramientas para sus vidas profesionales. «

Alfonso Escobar, estudiante de Ingeniería Comercial UC y seleccionado nacional de Rugby.

 

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