Facultad lanza campaña fomentando la integridad académica entre los alumnos de Ingeniería Comercial

Profesores, alumnos, ayudantes y autoridades se sumaron a una iniciativa que busca promover la ética y generar conciencia entre todos los estudiantes de la carrera.

De esta manera, protagonizaron un video que da inicio a la campaña que fomenta la integridad académica en toda la comunidad de Ingeniería Comercial. “El actuar ético que esperamos de nuestros egresados mañana, se forma también aquí, en nuestra Facultad, durante su formación profesional. Por ese motivo creo que esta campaña es muy importante. Todos los miembros de la comunidad tenemos la responsabilidad de velar porque esta formación se desarrolle en un marco de honestidad e integridad académica”, destaca José Miguel Sánchez, decano de la Facultad.

Sánchez, además, invita a los estudiantes a reflexionar respecto a la copia, ya que ésta sin duda vulnera la confianza entre los distintos actores de la comunidad educativa. En ese sentido, Ismael Araya, presidente del Centro de Alumnos de lngeniería Comercial hace un llamado a sus compañeros a evitar esta mala práctica en cualquier tipo de evaluación. “Es importante que sean conscientes de todas las consecuencias que trae el hecho de copiar. No solamente que lo vean como una oportunidad de tener una mejor nota, si no que vean los efectos negativos que puede tener en sus compañeros, profesores, ayudantes y en ellos mismos”, señala.

La campaña también incluirá la comunicación de diversos mensajes en redes sociales de Ingeniería Comercial e información de apoyo a los profesores de la Facultad, con el fin de fomentar una cultura de la verdad entre todos los actores de la comunidad académica.

 

Integridad académica: una parte fundamental de la formación

Verónica Mies, directora docente del Instituto de Economía enfatiza la importancia de fomentar la integridad académica en la universidad, ya que es el lugar donde se están formando personas por lo que es parte de los objetivos apoyar a todos los actores para que tengan un comportamiento ético.

Así, Mies sostiene que es necesario prevenir y remediar. Un proceso que permita comprender por qué se incurrió en esta acción y las consecuencias que tiene, ayuda a emprender acciones para evitar estas conductas en el futuro. Estas acciones pueden ser a nivel del estudiante o de la unidad académica”, afirma la académica.

En esa línea, Nora Cáceres, subdirectora de Docencia destaca la importancia de que los alumnos tomen conciencia respecto a su actuar ético en lo académico. “Una misión importante, dentro de nuestro proyecto educativo como Universidad y Facultad, es velar por la integridad de nuestros alumnos. Debemos condenar y sancionar los actos que pasan a llevar nuestro Código de Honor, no sólo por la formación de nuestros estudiantes, sino también por el grupo de alumnos que sí cumplen con este código, y que se ven perjudicados por sus propios compañeros”, expresa.

Junto con esto, invita a todos los estudiantes a reflexionar sobre la importancia de prepararse con la verdad pensando en su futuro. “Los alumnos no deben olvidar que tienen una importante responsabilidad en su formación, que se están preparando para su vida profesional y que sus compañeros, que los conocen y muchas veces saben que copian, serán sus futuros colegas”, concluye.

 

Las sanciones asociadas a la copia

Una falta a la integridad académica es considerada grave y queda registrada para siempre en el historial del alumno. Con antecedentes de adulteración o copia en la ficha académica, el estudiante no podrá postular a ayudantías, por ejemplo.

Las sanciones pueden ser variadas y estarán relacionadas a los antecedentes presentados por profesores, ayudantes y alumnos involucrados. Con dicha información el Comité Docente de la Facultad tomará la decisión final.

La sanciones, como mínimo, incluirán un 1.0 en la evaluación, pudiendo llegar 1.0 en el curso, lo que llevará a la inmediata reprobación del mismo. En ciertos casos se podrá solicitar iniciar un sumario en Secretaría General de la Universidad, cuyas sanciones van desde amonestaciones verbales a suspensiones de semestres e, incluso, la expulsión de la universidad.